11.6.08

08


Te seguiré mintiendo, aunque para eso tendré que decirte que este deseo de cazar el sol con un lazo y parar el tiempo, lo debo al clima que es bueno o a la luz que no molesta; pero no al hecho trivial -o por lo menos accesorio- de estar a tu lado. Esta paz, este impulso de no razonar, de hundirme en un desquehacer, de diluirme en pura quietud, no es porque mi espíritu, amarrado al tuyo, esté a gusto en el puerto en que está; sino porque tengo pesada la digestión y ganas de dormir. Y esta sensibilidad que me permite percibir si ha variado el ritmo de tus latidos, o cuándo cambia el compás de tu respiración; que me permite saber si el movimiento de tus labios es porque me vas a hablar, o a besarme, o simplemente a respirar, y que me hace apto para traducir a mi idioma particular ese testarudo pliegue de tu frente, no pienses nunca que es porque me muera por tus pedazos, como un cadete, sino por mis especiales aptitudes para la nigromancia, la magia negra y los jeroglíficos.

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1 comentario:

.marta. dijo...

qué emo
como la camiseta de la Neo
o como tus venas rasgadas por el gato de tu hermana.