Si encuentras a una persona así, alguien a quien puedas abrazar y con la que puedas cerrar los ojos a todo lo demás, puedes considerarte muy afortunado. Aunque sólo dure un minuto, o un día.
Porque él es tan diferente, tan natural, tan divertido y especial, tan adorable, tan perspicaz, tan ocurrente, tan singular, tan él, tan seguro, tan casual, tan sorprendente, tan superguay.